Un rodamiento que presenta estrías paralelas, aspecto de esmerilado o una pista con patrón de lavado eléctrico no falló necesariamente por falta de lubricación. En muchos motores controlados por variadores de frecuencia, el origen es eléctrico. Entender cómo prevenir fluting en motores permite atacar la causa antes de que el daño avance hacia vibración, ruido, calentamiento y un paro no programado.

El fluting es una evidencia física de descargas eléctricas repetidas a través de los rodamientos. Puede aparecer aun cuando el programa de lubricación sea correcto y el motor tenga pocas horas de operación. Por eso, sustituir baleros sin controlar la corriente parásita suele reiniciar el ciclo de falla, no resolverlo.

Qué causa el fluting en motores eléctricos

Los VFD conmutan tensión a alta frecuencia para controlar velocidad y torque. Esta conmutación genera voltajes de modo común que pueden inducir tensión en el eje del motor. Cuando esa tensión supera la capacidad dieléctrica de la película de lubricante dentro del rodamiento, la descarga busca un camino hacia tierra a través de las pistas y los elementos rodantes.

Cada descarga puede ser microscópica, pero su repetición erosiona las superficies metálicas. Primero pueden aparecer picaduras o frosting. Con el tiempo, las descargas se organizan en canales que forman el patrón característico de fluting. El resultado es una superficie irregular que incrementa el ruido, la vibración y la temperatura de operación.

El riesgo no depende únicamente de que exista un VFD. Influyen la potencia del motor, el tipo de cableado, la velocidad de conmutación, la longitud del cable entre variador y motor, el diseño del sistema de tierra, la carga acoplada y las condiciones de humedad o contaminación. Motores de mayor potencia, aplicaciones de velocidad variable y equipos con alta criticidad requieren una evaluación más cuidadosa.

Cómo prevenir fluting en motores desde la causa

La medida más directa consiste en proporcionar a la corriente un camino controlado de baja impedancia entre el eje y la carcasa del motor. Un anillo de puesta a tierra de eje correctamente seleccionado e instalado desvía las corrientes parásitas antes de que atraviesen los rodamientos.

Esta solución no debe confundirse con la puesta a tierra convencional de la carcasa. La conexión de tierra del motor es indispensable para la seguridad y para el sistema eléctrico, pero no garantiza por sí sola que la carga inducida en el eje encuentre un trayecto efectivo. El eje sigue girando, y el punto de contacto debe mantener continuidad eléctrica confiable durante la operación.

Los anillos de puesta a tierra AEGIS emplean microfibras conductivas para crear múltiples puntos de contacto con el eje. Las tecnologías NANOGAP y FiberLock están diseñadas para mantener una ruta efectiva de descarga aun bajo condiciones industriales exigentes. En ciertos montajes también existen soluciones sin contacto, útiles cuando la aplicación o el acceso al eje requieren una configuración específica.

La selección correcta depende del diámetro de eje, la geometría disponible, el tipo de motor, la potencia, la velocidad y la exposición a contaminantes. Un anillo bien elegido no es un accesorio genérico: es parte de la estrategia de confiabilidad del conjunto motor-VFD.

Aislar un rodamiento no siempre sustituye la puesta a tierra de eje

Los rodamientos aislados pueden ser apropiados para bloquear el paso de corriente en una ubicación determinada, comúnmente en el extremo no motriz. Sin embargo, aislar ambos rodamientos sin definir una ruta de descarga para el eje puede desplazar el problema hacia el equipo acoplado, como una bomba, caja de engranes, encoder o carga accionada.

En muchas aplicaciones, la práctica más efectiva es combinar un rodamiento aislado donde corresponda con un anillo de puesta a tierra en el eje. Así se evita que la corriente atraviese el rodamiento y se le proporciona un camino seguro hacia la carcasa. La configuración exacta debe considerar el tren de potencia completo, no solo el motor.

Diagnóstico: confirme el daño antes de cambiar componentes

El análisis visual del rodamiento retirado es un punto de partida valioso. El fluting suele observarse como estrías regulares en las pistas, mientras que la picadura eléctrica puede presentarse como pequeñas marcas o zonas opacas. No obstante, el diagnóstico no debe basarse exclusivamente en la apariencia: contaminación, lubricación incorrecta, desalineación y corrientes eléctricas pueden coexistir.

La medición de voltaje de eje y de corriente de descarga ayuda a confirmar la presencia del fenómeno. Para ello se requieren instrumentos y procedimientos adecuados para señales de alta frecuencia. Una lectura tomada con una técnica inadecuada puede ocultar picos transitorios que son precisamente los responsables de perforar la película lubricante.

También conviene revisar tendencias de vibración y ultrasonido. El fluting generalmente desarrolla frecuencias asociadas con defectos de rodamiento y puede generar un aumento progresivo del nivel de ruido. Si se detecta a tiempo, la intervención puede programarse antes de que el rodamiento se fracture o dañe elementos asociados.

Las siguientes condiciones justifican una revisión prioritaria de corrientes de eje:

Selección e instalación: donde se define la efectividad

Instalar un anillo de puesta a tierra sin preparar correctamente la superficie puede reducir su desempeño. El eje debe estar limpio, libre de pintura, óxido, grasa endurecida o material que interfiera con el contacto. La carcasa del motor también debe ofrecer una conexión metálica confiable al punto de montaje.

El anillo debe quedar centrado respecto al eje y con la holgura indicada para el modelo seleccionado. Una instalación forzada, desalineada o expuesta a interferencia mecánica puede afectar las fibras conductivas y comprometer la vida útil del sistema. Cuando el espacio es limitado, pueden utilizarse kits universales, soportes de montaje o configuraciones específicas para el diseño del motor.

La ubicación importa. Por lo general, se busca una zona accesible del eje donde el anillo no interfiera con ventiladores, acoplamientos, guardas o sellos. En motores nuevos, integrar la protección desde la especificación evita retrabajos. En motores instalados, la adaptación debe planearse durante una ventana de mantenimiento, verificando antes las dimensiones reales del conjunto.

ELEMECS apoya esta evaluación con soluciones AEGIS, selección por número de parte y orientación técnica en español para aplicaciones industriales de México y Latinoamérica. Esto es especialmente útil cuando el motor no tiene una configuración estándar o forma parte de un equipo crítico.

No omita la verificación posterior

Una vez instalado el sistema de puesta a tierra de eje, la tarea no termina. Verifique continuidad entre el eje y la carcasa, inspeccione que no existan interferencias y confirme que las condiciones de montaje se mantengan durante la operación. Cuando sea viable, repita la medición de voltaje de eje para comparar la condición antes y después de la intervención.

La inspección periódica debe formar parte de las rutas de mantenimiento predictivo. Revise contaminación excesiva, acumulación de polvo conductivo, desgaste anormal, daño mecánico por guardas o evidencia de contacto con otros componentes. Los anillos están diseñados para operar en ambientes industriales, pero su desempeño depende de que el montaje permanezca íntegro.

Integre la protección al plan de confiabilidad

La prevención efectiva comienza en la especificación del motor y del VFD, no cuando aparece la primera falla. Para equipos nuevos, incluya la evaluación de corrientes de eje dentro de la ingeniería del proyecto. Para activos existentes, priorice motores con historial de reemplazo de rodamientos, alta criticidad productiva o costos elevados de paro.

También conviene documentar el diagnóstico, la solución instalada, las mediciones disponibles y el resultado en vida útil del rodamiento. Esa información permite justificar la inversión frente a compras y dirección de planta, además de estandarizar soluciones en equipos similares.

Prevenir fluting no consiste en añadir una pieza al motor de manera aislada. Consiste en reconocer que un VFD modifica el entorno eléctrico del rodamiento y en controlar deliberadamente la ruta de las corrientes parásitas. Cuando esa ruta se diseña, instala y verifica correctamente, el rodamiento deja de ser el punto de descarga y vuelve a cumplir su función mecánica con mayor confiabilidad.